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domingo, junio 23, 2024

La Sedena asegura laboratorios de metanfetamina inactivos

Reuters. – El Ejército de México parece estar atacando sólo unos cuantos laboratorios de drogas activos cada mes, a pesar de la presión de Estados Unidos para acabar con el tráfico de fentanilo. Además, el 95% de las instalaciones aseguradas ya estaban fuera de uso, según la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Reuters reveló en marzo que México había revisado drásticamente al alza el número de redadas de laboratorios al incluir cientos de laboratorios inactivos en su lista de incautaciones desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo en 2018.

En ese momento, la agencia de noticias no pudo establecer qué porcentaje de los laboratorios asegurados estaban operando cuando fueron allanados.

Nuevos datos obtenidos por Reuters en agosto de la Sedena después de una solicitud de información muestran que de los 527 laboratorios allanados por el Ejército de México en los primeros siete meses de este año, sólo 24 laboratorios, o menos del 5%, eran laboratorios activos.

Ese conjunto de datos también reveló un patrón similar en los primeros cuatro años y medio de la administración de López Obrador, con laboratorios inactivos que representaron el 89% de las mil 658 redadas realizadas por el Ejército desde diciembre de 2018 hasta agosto de este año. Los datos no especificaban cuánto tiempo habían estado en desuso.

Asfixiar el flujo ilícito de fentanilo procedente de México se ha convertido en una prioridad para el presidente estadounidense Joe Biden, que ha aumentado la presión sobre el gobierno de López Obrador para que intensifique la búsqueda de laboratorios clandestinos en suelo mexicano.

Agregar los aseguramientos de laboratorios inactivos —que pueden haber estado abandonados durante años— al recuento de incautaciones en México infló el historial de López Obrador en medio de la presión de Washington, dice Guillermo Valdés, jefe de espionaje civil de México de 2007 a 2011.

“La Sedena está desprestigiándose al alterar las cifras. ¿Quién les va a creer después de esto?”, dijo Valdés, quien ha criticado la estrategia de seguridad de no intervención de López Obrador.

La presidencia de México y la Sedena no respondieron a múltiples solicitudes de comentarios para esta historia.

Después de reunirse con el presidente estadounidense Joe Biden en noviembre para discutir la migración y el narcotráfico, López Obrador, quien anteriormente afirmó que el fentanilo no era un problema mexicano, dijo que su país “está comprometido a seguir ayudando a prevenir la entrada de químicos y fentanilo” a Estados Unidos.

Casi todos los laboratorios enumerados en el conjunto de datos de la Sedena de agosto estaban etiquetados como instalaciones de metanfetamina, y no se informó sobre laboratorios de fentanilo, en relación con las declaraciones de México en la que negaba el procesamiento de esta droga en el país, una afirmación ampliamente rechazada por Washington y traficantes.

México había afirmado que la droga sintética provenía de grupos criminales en Asia.

Los nuevos datos de agosto que no mostraban laboratorios de fentanilo contradecían información presentada por la Sedena en una conferencia de prensa del gobierno en abril, en la que se dijo que los funcionarios habían localizado 37 instalaciones donde los precursores de etapa final se convertían en fentanilo terminado y se prensaban en pastillas.

Un funcionario de la Sedena que habló con Reuters bajo condición de anonimato dijo que las organizaciones criminales a menudo dejan los laboratorios inactivos entre rondas de síntesis de drogas, lo que significa que un laboratorio clasificado como inactivo en el conjunto de datos de agosto podría haber sido usado para producir drogas nuevamente si no ha sido allanado por las autoridades.

Un portavoz de la Casa Blanca dijo a Reuters que México y Estados Unidos estaban trabajando codo a codo para abordar el tráfico de fentanilo, y “estamos agradecidos por el compromiso que ha asumido el presidente López Obrador para enfrentar este desafío a través de esfuerzos internos” y con socios extranjeros.

Sin embargo, otro funcionario estadounidense dijo a Reuters que México no informa a Estados Unidos cuántas redadas de laboratorios de la Sedena se llevaron a cabo en laboratorios en funcionamiento versus redadas en instalaciones desiertas.

Vanda Felbab-Brown, investigadora principal de Brookings Institution, un centro de estudios no partidista, dijo que la publicación de Reuters “simplemente refuerza cómo los datos están siendo manipulados para aplacar a Estados Unidos sin un esfuerzo realmente serio para actuar contra (…) la producción y tráfico de fentanilo”.

Su opinión fue compartida por el senador republicano Chuck Grassley, copresidente del grupo de control internacional de narcóticos del Senado.

Las cifras sugieren que México está “librando una guerra imaginaria contra las drogas diseñada para ganar puntos políticos en lugar de salvar vidas”, dijo Grassley, un republicano conservador.

Sedena cambia información de sus informes

Los informes de la Sedena sobre los datos de redadas de laboratorios han sido inconsistentes en los últimos años, con modificaciones frecuentes en el número total de sitios allanados, según una revisión de Reuters de más de 20 conjuntos de datos publicados por la Sedena a través del Instituto Nacional de Transparencia (INAI) desde principios de 2022.

Una semana después de que Reuters le pidiera a la Sedena que comentara sobre los hallazgos de esta historia, el 11 de diciembre el INAI publicó una versión actualizada de lo que parecían ser en gran medida los mismos datos, pero la columna que indica laboratorios activos o inactivos fue cambiada, contradiciendo los datos de agosto.

“Puro show” el aseguramiento de laboratorios

Los descubrimientos de laboratorios inactivos a veces están vinculados a la colusión entre los cárteles y figuras del ejército, según dos traficantes y dos extraficantes, quienes dijeron que no les sorprendían los informes sobre el descubrimiento de tantos laboratorios inactivos.

Dos traficantes de Sinaloa, un punto crítico del fentanilo, dijeron a Reuters que era común que el cártel entregara drogas o ubicaciones de laboratorios a soldados amigos que filtraban información sobre acciones militares planeadas contra grupos criminales.

Uno de los traficantes, que pidió no ser identificado, dijo que los operativos en los laboratorios eran a menudo “puro show”.

Los cuatro traficantes dijeron que los miembros del cártel construyen relaciones de reciprocidad con los comandantes del Ejército, sobornando a los soldados y ayudándolos a impresionar a sus superiores a cambio de cooperación en operaciones militares y protección de bienes valiosos.

Margarito Flores, un delincuente estadounidense que fue un estrecho colaborador de “El Chapo” antes de convertirse en informante del gobierno de Estados Unidos en 2008, dijo a Reuters que el cártel solía hacer acuerdos con comandantes militares en el terreno, incluida la entrega de pequeños laboratorios de metanfetamina, bajo el entendido de que no tocarían a los laboratorios más grandes.

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